lunes, marzo 23, 2009

Preocupado… ¿Con o sin razón?

Durante los últimos meses me preocupa más que nunca el futuro de mi país. A veces me genera nostalgia pensar en aquellas épocas en la que poco sabía del futuro de mi tierra y sólo me preocupaban cosas menores como perder un partido de fútbol o no poder encontrar la figurita que me permitiría llenar el álbum.
Quizás lo mejor sea hacerse el distraído y hacer creer a los demás que no hay nada de que temer ni porqué preocuparse. Si bien esa es la solución que requiere menos esfuerzo, considero que es la que no te deja dormir por la noche. A veces siento una especie de culpa por no poder hacer nada para cambiar las cosas, lo único que hago es transmitirle a mis seres cercanos qué es lo que pienso en cuanto a la gestión del Gobierno y también acerca de los que se dicen llamar “oposición”, aunque lo único que hacen es alentar y ayudar al oficialismo para que siga creciendo y tomando decisiones que poco tienen en cuenta a los ciudadanos. Cuando los opositores son poco serios, muestran poco compromiso por mostrar una alternativa distinta, se contradicen a diario con lo que dicen y hacen críticas sobre los demás aún siendo ellos los que más identificados están por dichos defectos, generan en la gente una confusión tal que hace que prefieran seguir con lo mediocre en vez de optar por alguien que le da aún menos seguridades de progresar. Sin embargo supongo que existe gente capaz de mostrarnos ideas innovadoras que pueden llegar a cambiar las cosas… pero nunca se sabe cuando le van a cortar las alas, para que no hagan pasar vergüenza a los ineficientes de turno…
Realmente me apena que no aprovechemos la oportunidad que tenemos de crecer como país, estamos desechando la posibilidad de dejar atrás las innumerables crisis que nos vienen afectando históricamente a cambio del regocijo de alguien que lo único que piensa en ser reelegido o en postular alguien muy cercano, para sentirse poderoso… ¿sólo eso? ¿O hay algo más que no sé? .
Lo que más resignación me genera es que poco a poco nos estamos conformando con la mediocridad, al decir esto me refiero a que ya no nos sorprende la inflación, los paros docentes, los piquetes, las muertes de inocentes, los cortes energéticos, porque creemos que ya son parte de nuestra cultura y progresivamente nos vamos acostumbrando a vivir cada vez de manera más decadente.
Los casos de corrupción ya son moneda corriente, lamentamos este tipo de hechos pero sabemos que en poco tiempo van a ser tapados para ser olvidados rápidamente. Las estadísticas muestran números que parecen no haber consultado a ni siquiera un comerciante, el carnicero se ríe si le comentás el precio que supuestamente establece el INDEC que deben pagar las personas por la carne que el vende, es más, te dice que con ese precio no cubre ni siquiera el costo. Es ese el momento en que dejás de creerle a este tipo de organismos y nada más te guiás por lo que realmente sufre tu bolsillo, y luego se suman los casos “Garcia Belsunce” o “Dalmasso” que ni con la ayuda del FBI vamos a saber que fue lo que realmente pasó.
Pero como dije antes, lentamente vamos perdiendo la memoria, o quizás nuestra cabeza no tiene la capacidad de analizar tanta información junta, ¿o será que no estamos preparados para recibir semejante cantidad de datos alarmantes?


Marcos H.

0 comentarios: