viernes, abril 17, 2009

Que el último apague la luz.

Es sorprendente la política, uno que está ajeno a este ambiente tan dinámico muchas veces queda perplejo al ver los movimientos que hacen los líderes con el fin de mantener o conseguir (en el caso de la oposición) el tan anhelado poder.
A los ciudadanos que nos hallamos fuera del ámbito político nos cuesta interpretar como puede conducir a una sensación total de delirio el hecho de poder mantener un lugar que permita hacerlos sentir superiores.
Posiblemente la respuesta es que los ciudadanos somos personas inocentes, tal vez las fuertes discusiones oficialismo-oposición no son tan estruendosas como parecen ser y todo tipo de chicaneo forma parte de un juego al que todos los participantes saben muy bien cómo jugar. Es allí donde se nota quién esta “empapado” de política y quién simplemente quiso participar de la misma sin tener experiencia previa.
El verdadero político es aquel que puede soportar cualquier tipo de presión, agresión o acusación simplemente afirmando que lo que se está diciendo es totalmente falso (es decir, declarándose inocente) o buscando una manera elegante de salir de aquella cuestión que lo incomodó para rápidamente buscar otro culpable. La persona común que quiere intervenir para aportar algo que los funcionarios no le están dando a la sociedad, muchas veces corre el peligro de no saber responder ante las múltiples dificultades que les plantean de diferentes sectores políticos, deben ser personas fuertes y con un fuerte apoyo de la sociedad, de lo contrario pasarán a formar parte de aquellos que quisieron cambiar la situación del país pero abandonaron ese camino por sentirse frustrados al no conseguir lo que deseaban.
En este momento se está viviendo un momento en el que debemos estar más atentos que nunca. Personas que hasta hace poco tiempo eran enemigas hoy son como hermanos. Los argentinos solemos tener una memoria muy frágil para ciertos hechos lo que nos lleva a cometer reiterados errores sin sentir ningún tipo de responsabilidad.
Funcionarios que hasta hace poco defendían su partido como su propia vida hoy huyen buscando un lugar que les permita seguir ocupando una banca en el Congreso. Es interesante ver cómo se hacen acuerdos que lo único que buscan es conseguir votos, no hay amistad que valga. No interesa si hasta hace poco compartían ideas totalmente opuestas, si conviene unirse, a partir de ese momento hay que hacer de cuenta que no ha pasado nada.
El barco se está hundiendo y muchos ya abandonaron el mismo, parece que los técnicos no encuentran solución para arreglar el desperfecto y sería necesario pedir colaboración. Dicen por ahí que los que escaparon ya encontraron una isla que les dio hospedaje y comida. El capitán y algunos marineros leales prefieren quedarse para ver si el barco puede seguir marchando aún estando averiado, ellos saben muy bien que no podrán seguir por mucho tiempo.
El capitán ofrece mejorar los cargos de los marineros si éstos no lo abandonan, sin embargo, algunos saben que difícilmente su líder cumplirá y deciden seguir los pasos de los primeros disidentes.
Muy pronto se sabrá cuál es el destino del navío, sólo hay que esperar unos meses.

Marcos H.

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