Dr. Fest's Blog
Mi casa no tiene ventanas...
Mostrando entradas con la etiqueta campo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta campo. Mostrar todas las entradas

Les pego un post de denkerüber, uno de los blogs que más me gustan y leo habitualmente sobre tecnología, estrategias y cosas de Internet. Dicho blog no tiene nada que ver con el campo, pero explicó mucho mejor las cosas que cualquier medio de prensa. Gracias Mariano por regalarnos un tan buen post sobre la situación actual del conflicto con el campo.

Hace más de 24 horas que estoy mirando lo que pasa en este país y no termino de entenderlo, a veces siento vergüenza ajena y propia tambien. Fabio, PerSe y Lalo dan más datos sobre lo que es un paro de magnitud histórica en este país… pero donde los que ganan son los grandes grupos del campo que, dentro de su escala gigante, distribuyen costos y vuelven a destruir a los pequeños y medianos productores agropecuarios de este país.

Linkear a cualquier medio de comunicación es, hoy en día, como linkear al Gobierno o a la oposición. Ni un solo medio fue capaz de explicar algo tan simple como lo que acabo de remarcar: los pequeños productores no pueden distribuir sus costos porque no tienen escala y es ahí donde están ahogando a los emprendedores del campo.

Porque no nos engañemos, los emprendedores son todos aquellos que quieren tener su propio proyecto, sea una puntocom para dominar al mundo o 50 hectáreas en Rosario de la Frontera, Salta, para poder producir.

¿Quieren saber quien gana? Fijénse quienes NO están haciendo piquetes, quienes son los que exportan cereales y al mismo tiempo distribuyen agroquímicos. Fijense quien recibe subsidios para ir a la plaza y pegarle a los que no piensan como el. Y todo sale del mismo bolsillo que reparte el total de las retenciones a las exportaciones, por eso se necesitan bien altas.

A veces se siente verguenza, ajena y propia, al ver que toda discusión en este país es “vos en los 70 estabas con los milicos” y todo pasa a ser ideológico; donde el que no piensa como uno es un enemigo al que hay que aplastar.


Fuente: http://www.uberbin.net/archivos/rants/a-veces-se-siente-verguenza.php

 

Yo le voy explicar DOÑA ROSA...

Para poder tener buenos caminos y que no haya tantas muertes inútiles, el Gobierno necesita plata. Para poder tener una educación de excelencia y que nuestros hijos tengan al menos 180 días de clase, el gobierno necesita plata. Para tener una justicia eficiente, el Gobierno necesita plata.

Para poder tener seguridad y que no nos anden matando como a moscas los delincuentes, el Gobierno necesita plata. Para garantizarnos un eficiente sistema de salud estatal, el Gobierno necesita plata. Para pagarle a los jubilados las excelentes jubilaciones que hoy cobran, el Gobierno necesita plata y para alimentar las fortunas de muchas personas públicas y sus colaboradores no tan públicos, el Gobierno necesita más plata.

¿Y qué pretendemos entonces los argentinos? ¿Que vamos a tener todas esas condiciones ideales y enriquecer a esas iluminadas personas gratis?
¡No señores! Aquí hay que pagar impuestos como en el primer mundo y algo más.

Mire Doña Rosa, no se deje engañar, estos del campo son unos llorones y lo que hoy les quita a ellos el Gobierno es lo que le quitará a usted mañana, y aquí le muestro cómo es la cosa:

De cada
$ 100 Que una persona piensa cobrar,
$ -44 Son para las retenciones, según el gobierno.
$ 56 Es lo que le queda a Ud, doña Rosa, pero
$ -6 Son para el IVA que el Gobierno le cobra sobre ese precio.
$ 50 Le quedan en el bolsillo.

Con estos $50 recién puede ir a pagar los gastos. Suponga que va a comprar gasoil y le dice al muchacho del surtidor: 'Llename el tanque'! El muchacho le llena sólo la mitad y la otra se la completa con impuestos.

Con lo que queda va a pagar la luz y paga poco más de la mitad de luz, lo otro son impuestos. Y lo mismo con el teléfono, con el pan, con la carne, y con todo lo que consuma.
Si le queda algo en el bolsillo, es considerado ganancia, y tiene que pagar hasta un 35% más de impuestos.

Discúlpenos las molestias que le ocasionamos Doña Rosa, si se siente afectada, es por lo que nos pasa.
¡Es que necesitamos hacernos escuchar! Ya que nuestros 'gobernantes' no lo hacen.

Grupo de Productores Entrerrianos


SABÍA UD QUE…

Con las retenciones el productor agropecuario paga un impuesto a las ganancias de alrededor del 70% de lo que gana.

Además, debe pagar un 35% más del verdadero impuesto a las ganancias.

El 2,5% del IVA que le corresponde al productor se lo queda el gobierno.

El productor agropecuario debe pagar entre impuesto a la ganancia mínima presunta, bienes personales y el impuesto al cheque, un 3% más.

Cada vez que vende, es al único sector que le retienen hasta el 15% en impuesto a las ganancias.

Las retenciones que pagan los agropecuarios de Córdoba, representan alrededor de 2609 millones de dólares, esto es igual a todo el presupuesto de un año de la Provincia de Córdoba.

70 % del famoso superávit fiscal que logró el gobierno nacional es por las retenciones agropecuarias.

Más del 90% de la soja que produce el país se exporta como grano o aceite, quedando claro que la incidencia en la inflación de precios es nula.

Las retenciones no se coparticipan y por lo tanto el gobierno las usa para disciplinar a gobernadores e intendentes y hacer negocios con los amigos del poder.

www.seprin.com

 

En modo de protesta e indignación, desde mi humilde lugar de blogger, les voy a copiar una interesante nota David Rotemberg publicada en Crítica Digital. Me tomé la libertad de resaltar algunas partes.

Nota muy seria de un humorista
¡Paró el campo, nomás!

David Rotemberg integra el staff de Crítica de la Argentina. Aquí cuenta el campo que conoció, su gente y la mirada provinciana sobre las retenciones.

El otro día escuché cómo el humorista de una radio trataba el tema del paro del campo. El sketch era más o menos así: un estanciero con acento macriano quejándose de las retenciones, del precio del gasoil para su 4x4 y explicando los motivos del paro en millones de euros. Un poco exagerado, pensé, pero muy gracioso y efectivo. Ahora bien, ¿a quién estaba imitando este pibe? Los campesinos que yo conozco –y entre los que me crié hasta mis 18 años– no hablan así, no tienen ese tipo de problemas. No son estancieros, sino productores (¿habrá visto este pibe alguna vez a otro productor que no sea el típico gritón de los pasillos de radio y televisión? ¿Sabrá que el productor del campo se levanta todos los días a las 4 de la mañana para arrear terneros y vacas de ubres generosas? ¿O pensará que es igual que el productor de teatro, que a la misma hora pero en la ciudad arrea sus perras, gatos y yeguas de ubres generosas?)

El paro del campo ya lleva seis días. ¡Qué lo parió, paró el campo! Gran logro de un pibe de 37 años, ministro él.

Me crié en un pueblito santafesino de 3.000 habitantes llamado Moisés Ville que, además de ser la cuna de la colonización judía en nuestro país, está ubicado en plena cuenca lechera (bah, ex cuenca lechera, ya que hoy hasta en la tierra acumulada entre los dedo’e las patas se siembra soja, ¿vio?). O sea, soy judío y campesino: doblemente sufrido, doblemente llorón, siempre mirando pa’arriba a ver qué manda el Señor (en un caso el Todopoderoso, en otro el Ministropoderoso de turno). No me quedó otra que ser humorista, como el pibe de la radio.

Y paró el campo, nomás. Y el ministro éste dice que “el paro es exagerado”. Mire, pibe, desde que leo los diarios (desde hace 25 años cuando me mudé a Capital, ya que al pueblito llegan al mediodía, cuando más que noticias ya son historia) siempre leí la clásica promesa electoral “vamos a bajar/eliminar las retenciones al campo”. Hoy es la primera vez que leo que las suben. ¿A quién carajo está imitando este pibe? (el ministro, no el humorista).

¿Qué significa esto de las retenciones? Que a una actividad, hoy día muuuy rentable, que ya paga miles de millones de impuestos, hay que incrementarle un impuesto más: el impuesto al éxito de la exportación a todo el mundo. Porque el mundo está cagado de hambre y tiene plata, y la Argentina está aprovechando para vender a precios increíbles. Y, como los particulares venden, el Estado en vez de colaborar para mejorar dicha actividad, la aprieta, la estrangula, la asfixia. No va a comprarle alimentos al campo para –subvención mediante– venderlos a su gente. ¡Nooo! Ese tipo de medidas acá no existen. Acá se subvenciona el peaje de una ruta aún no construida, pero no al campo. ¿Cómo el Estado argentino va a colaborar con una actividad dedicada al trabajo? ¿Producir, laburar? ¡Ni en pedo! Mejor impuestos y servicios (¡Oia! ¡Qué parecido al menemismo! ¿Lo estará imitando este pibe? Me refiero al ministro).

Basta recordar cómo en los 90, para bajar el precio de los lácteos, se importó leche ¡de Uruguay! Con todo respeto, compare el tamaño de Uruguay y el de nuestro país, y le parecerá un chiste propio de este pibe, el humorista (aunque también sería digno argumento del pibe-ministro).

Un ejemplo que ilustra lo que es el campo, una actividad económica que, por supuesto, busca producir ganancias para quien la realiza, pero que reparte la riqueza como pocas otras actividades:

Después de la crisis de 2001, uno iba a las ciudades cabecera de zonas rurales (Rosario, Rafaela, Córdoba, etc.) y las veía moribundas, con actividad casi nula, hechas mierda. ¿Por qué? si la mayoría de sus habitantes no viven de la actividad rural, si sus habitantes no son estancieros como los que ridiculiza este pibe (el Humorista, no el Ministro).

En esa misma época, uno de los pocos vehículos que se vendió en nuestro país fue la Toyota Hi-lux. ¿Por qué? Porque con nuestra economía hecha bosta (y no de vaca, sino de animales políticos) alguien en una concesionaria se iluminó y propuso el canje de esta camioneta por cereales. ¿Por qué? ¡Porque es lo único que se le ocurrió no habiendo otros verdes en el mercado!

Hoy uno va a Rosario, Rafaela, Córdoba, etc., y todo está muchísimo mejor, entre otras cosas porque el productor de campo ganó plata. ¿Y qué hizo? ¿Especuló? ¿Se la guardó? ¿La sacó a Suiza cual gobernador santacruceño? Nones. Reinvirtió: compró herramientas, maquinarias, semillas, servicios veterinarios y de ingenieros agrónomos, etc. Y también la gastó: arregló su casa, cambió su camioneta –a lo mejor 4x4–, pero no para que su mujer lleve a sus hijos al jardín cual estanciero imitable en radio capitalina, sino porque le sirve para trabajar en el campo, andar por el pueblo, y también para lavarla y viajar seguido a la ciudad cercana a comprar ropa, comida, útiles escolares, una computadora, y –los menos– hasta para meterse en un crédito para un departamentito para que sus hijos vayan a estudiar más adelante a la ciudad.

“No nos gusta que nos extorsionen con medidas de fuerza”, dijo Alberto Fernández. Nunca le escuché esa frase cuando algún gremialista –sea Gordo o Panzón del otro bando– sale de la Rosada con el arreglo firmadito bajo el brazo para cancelar la medida de fuerza supuestamente extorsiva. Y eso es porque un paro en Capital “molesta” muchísimo más que un paro del campo.

Porque -esto hay que decirlo– “los del campo” nunca tuvieron un dirigente como la gente (bueno, los obreros tampoco, pero eso es tema para otra nota). No, los dirigentes del campo tienen más que ver con esos estancieros a los que satiriza este pibe (el muy buen humorista), dignos representantes de los 4 o 5 que manejan el precio de la soja y la carne, y a los que por ahí deberían aplicárseles las leyes existentes sobre monopolio. Nada que ver con el que labura de sol a sol en el campo para arar-sembrar-cosechar, o para que la vaca –tras criarla-alimentarla-cuidarla-vacunarla durante cinco años– nos dé la carne, la leche, el queso, el cuero y todo lo que nos contaron en la escuela.

Entonces viene a mi memoria un viejo personaje de Luis Landriscina: Don Verídico, que cuando oía una pelotudez semejante a la de este pibe (me refiero a los dos), le decía: “¡Cómprese un criterio, hombre!”.

Fuente: Crítica Digital
Director de Cronica Digital: Jorge Lanata